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22 premios de la categoría Diamante | Cuatro lecciones de la República Checa

República Checa

La excelencia en la atención del ictus en la República Checa les ha valido un premio en la categoría Diamante a nada más y nada menos que 22 hospitales. Quienes deseen emular el ejemplo checo no encontrarán profesor más entusiasta ni brillante que el Dr. Aleš Tomek.

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El comité directivo de Angels en la República Checa

 

En la 93.ª edición de los Óscar, celebrada en abril de 2021, se distribuyeron premios en 24 categorías cinematográficas. Aunque los ganadores fueron galardonados por los méritos artísticos y técnicos de su trabajo, no existe una lista estándar de criterios para ganar un Óscar. Y aunque existiera tal lista, es poco probable que su objetivo fuera ayudar a los actores a comparar su rendimiento o a descubrir qué puntos débiles necesitan mejorar para hacerlo mejor el año siguiente.

A principios de 2021, se entregaron los premios Angels de la ESO a hospitales de toda Europa. Los ganadores se veían recompensados por su excelencia, pero su rendimiento en este caso se medía frente a un conjunto de 10 estándares para una excelente atención del ictus. Estos criterios no solo sirven como herramienta para reconocer y premiar la excelencia, sino que también funcionan como una lista de comprobación para centros de ictus y hospitales con capacidades para el ictus comprometidos a mejorar los resultados de sus pacientes.

En la República Checa, se concedieron Premios Angels para el cuarto trimestre de 2020 a más hospitales que categorías tienen los Óscar; y 22 de estos hospitales (una cifra nunca vista hasta la fecha) fueron nombrados centros de excelencia mediante el galardón de la categoría Diamante.

Este logro es notable por varios motivos. Uno es que, cuando se lanzaron los Premios Angels en 2017, ningún hospital de la República Checa consiguió un premio. Cuatro años más tarde, casi el 50 % de sus 46 hospitales candidatos fueron condecorados con la mayor distinción. Para más inri, esto ocurrió en un momento en el que los servicios sanitarios estaban gravemente colapsados por la pandemia de COVID-19, que en la República Checa se ha cobrado más vidas per cápita que en ningún otro lugar del mundo.

Lecciones de la República Checa

Quienes deseen emular el ejemplo checo no encontrarán profesor más entusiasta ni brillante que el Dr. Aleš Tomek, cuyas responsabilidades incluyen liderar la Sociedad Checa del Ictus y el programa cerebrovascular de la Universidad Carolina de Praga. El Dr. Tomek es un afamado neurólogo especializado en ictus y miembro de la Organización Europea del Ictus (European Stroke Organization, ESO). Y, según nos cuenta el asesor de la Iniciativa Angels, Robert Havalda, ha sido uno de los grandes impulsores de la mejora de los estándares de atención del ictus dentro y fuera de la República Checa.

Cuando preguntamos al Dr. Tomek cuántos hospitales acreditados para ictus de la República Checa fueron capaces de cumplir los estrictos criterios para entrar en la categoría Diamante de los Premios Angels, surgieron cuatro lecciones de la conversación. 

Lección 1: Los datos son la piedra angular de la iniciativa

Cuando se inauguraron los Premios Angels en 2017, muchos centros de ictus de la República Checa ya estaban proporcionando una atención excelente según la mayoría de los parámetros, incluida la recopilación de datos, relata el Dr. Tomek.

El seguimiento y la notificación de un conjunto de indicadores de calidad eran obligatorios en los centros acreditados de ictus, y en 2015 un cambio político había obligado a publicarlos, con importantes consecuencias. Entre los resultados positivos, cabe destacar que los hospitales pequeños se volvieron más ambiciosos cuando supieron que algunos de sus pares estaban proporcionando atención de calidad a los pacientes con ictus y que se llamó a capítulo a los hospitales con un peor rendimiento para que mejoraran sus servicios.

Se espera que el acceso a los datos de las compañías de seguros de todo el país aporte aún más información.

Una buena supervisión de la calidad se basa en un registro meticuloso de datos de todos los hospitales, incluidos los más pequeños, explica el Dr. Tomek. Para mejorar la calidad de la atención no se debe adoptar un enfoque disperso , sino proporcionar datos sólidos para una puesta en marcha precisa que garantice que los recursos se destinen allí donde son más necesarios.

Lección 2: Las pequeñas cosas marcan una gran diferencia

A pesar de las altas tasas de recanalización y de reducción de los tiempos puerta-aguja, los premios de 2017 mostraron que faltaba algo, relata el Dr. Tomek.

De los 10 criterios del premio, los hospitales checos no habían cumplido las metas en cuanto a cribado de la disfagia y no habían recabado datos relativos al número de pacientes con ictus con fibrilación auricular que habían recibido el alta con anticoagulantes. “Una cuestión administrativa”, apunta el Dr. Tomek sobre este último aspecto. Sin embargo, recuperar el retraso con los requisitos para el cribado de la disfagia fue harina de otro costal.

“Los médicos tienden a centrarse en grandes cosas, pero las cosas pequeñas marcan una gran diferencia”, afirma el Dr. Tomek. “Tenemos que mirar también las piezas más pequeñas del rompecabezas”.

La neumonía por aspiración a raíz de la disfagia se asocia a un número significativo de muertes y mayores tasas de dependencia después de un ictus en fase aguda. Durante los tres o cuatro años siguientes, el cribado de la disfagia permaneció en la agenda de reuniones entre neurólogos de ictus y fue un tema evocado frecuentemente en las revistas médicas de República Checa.

Entre las intervenciones apoyadas por la Iniciativa Angels figuraban la formación para personal de enfermería y logopedas y la puesta en marcha del proyecto de calidad en la atención al ictus en fase aguda (Quality in Acute Stroke Care, QASC) en hospitales europeos.

El proyecto QASC es una intervención liderada por Australia basada en el principio de “hacer bien las cosas sencillas” y que prevé protocolos para medir y tratar la temperatura, la glucemia y la disfagia en pacientes con ictus. El hospital del Dr. Tomek tiene el honor de ser el primer hospital en toda Europa en completar la implementación del QASC.

¿El motivo?

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El Dr. Aleš Tomek.

 

Lección 3: Formar al personal de enfermería

El QASC es una intervención dirigida por personal de enfermería que produce resultados óptimos cuando los miembros del personal de enfermería están debidamente formados, motivados, recompensados y capacitados. Sin embargo, no solo en los casos de ictus en fase aguda es la calidad de la enfermería la que determina la calidad del tratamiento; la colaboración y el respeto mutuo entre médicos y personal de enfermería es el motor que impulsa la atención de calidad en todas las áreas.

“Como médico de la UCI que trabaja con casos graves, sé que si no tengo un buen profesional de enfermería, no estoy dando una buena atención”, dice el Dr. Tomek. “Mi predilección siempre ha sido la formación del personal de enfermería”.

Y en palabras de Robert, este compromiso con el empoderamiento del personal de enfermería es recíproco. “El personal de enfermería lo adora. Es el rostro de la mejora y del empoderamiento”.

Además del proyecto QASC, la Iniciativa Angels apoya intervenciones que incluyen un programa de titulación de personal de enfermería especializado en ictus de Angels de la ESO, talleres regionales para personal de enfermería y un Congreso de Personal de Enfermería Especializado en Ictus inaugurado en 2019. También hay un comité directivo del personal de enfermería de Angels que ayuda a impulsar los proyectos.

El Dr. Tomek cree que, además de la educación, tiene que reconocerse tanto a los médicos como al personal de enfermería. “Les ayuda a sentirse mejor con su trabajo y consigo mismos. El programa de Premios Angels ayuda a identificar problemas que podemos abordar. Pero también proporciona una motivación positiva para un trabajo bien hecho”.

Lección 4: Seguir mejorando

A pesar de los extraordinarios logros que han conseguido los hospitales checos en los Premios Angels, no están satisfechos, declara el Dr. Tomek. “Siempre estamos buscando nuevas formas de mejorar. Todavía nos queda mucho por hacer”.

La lista es larga. Reducir los plazos de atención prehospitalaria. Mejorar la atención posterior al ictus y la prevención secundaria, lo que significa aprobar nuevas directrices para los médicos de cabecera. Aumentar las tasas de recanalización, especialmente para la trombólisis intravenosa, y ampliar el margen de tratamiento más allá de las cuatro horas y media en los casos en que la tecnología avanzada de obtención de imágenes indique que esto es seguro y viable en determinados pacientes. Y no menos importante: educar al público sobre la prevención y la atención del ictus a través de campañas de concienciación como la fundación Time is Brain, que preside el Dr. Tomek.

Aplausos

“Lo hago bien”, dice el Dr. Tomek cuando le preguntan cómo se presentan los premios Angels en la República Checa, aunque lamenta que en el último año la pandemia haya impedido realizar presentaciones presenciales en conferencias importantes sobre el ictus.

La misma opinión sobre el reconocimiento; lo único que faltaba era una muy merecida salva de aplausos.

 

 

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