Siempre hay margen para la mejora

País: 
Letonia
Por Rafael Klavert, coordinador superior de Angels



En septiembre de 2018, casi seis meses después de unirme a Angels Initiative, me pidieron que visitara el Hospital clínico universitario Pauls Stradiņš en Riga, Letonia, para ayudar a poner en práctica una simulación. 

Por fin, pensé. Hasta ese momento, había estado involucrado en varias funciones de apoyo para los asesores de Angels europeos. No obstante, puesto que me encuentro en Alemania, las oportunidades de visitar hospitales eran algo limitadas. Sabía que era crucial para mí experimentar el proceso de consulta de primera mano, de modo que acepté sin dudarlo. 
 
Aunque nunca me había visitado un consultor de Angels, el departamento de neurología del hospital estaba familiarizado con Angels Initiative. Solo un par de meses antes de la visita, ya habían enviado a un par de sus jóvenes neurólogos a nuestro programa de formar al formador en Wiesbaden, Alemania. E incluso antes de eso, el hospital también había recibido el premio Nivel Oro en los Premios Angels de la ESO. Sobra decir que no solo estaba considerado como un hospital con capacidades para tratar el ictus, sino que tiene muy buenos resultados en este campo. 

Fue en ese momento cuando se disiparon mis dudas. Me parecía que todo iba en la dirección adecuada. ¿Cuánto margen de mejora podíamos inducir con esta visita? ¿Verían útil nuestra presencia? ¿O simplemente estaríamos haciéndoles perder un tiempo valioso? 

 

Estas preocupaciones se esfumaron cuando recibimos una entusiasta bienvenida de la profesora asociada de neurología Evija Miglane y su grupo de jóvenes neurólogos. Me emocionó ver que algunos de ellos llevaban el pin de Angels. Tras un breve intercambio de información sobre Angels Initiative y el estado de la atención del ictus en Letonia, nos dejaron en manos del doctor Kristaps Jurjans, un neurólogo joven, alto y entusiasta, que nos haría un recorrido por el hospital, durante el que nos mostró con orgullo el certificado del Nivel Oro de Angels de la ESO enmarcado justo afuera de la unidad de ictus. “Sin duda alguna, lograremos el Nivel Platino en el próximo periodo de evaluación”, afirmó con una sonrisa llena de confianza. También nos mostró la bolsa del ictus de Angels (Angels Stroke Bag) que, según él, lo había hecho todo mucho más eficiente, ya que incluía todo lo necesario para tratar a un paciente de ictus. 

Volvimos al día siguiente para que tuviéramos tiempo para dos simulaciones (y menos mal, ¡porque accidentalmente me había hecho un agujero ENORME en los pantalones durante el recorrido por el hospital!). Por desgracia, no pudimos contar con un equipo de ambulancias para que se uniera a la simulación, pero no faltaron voluntarios para hacer este papel ni para el papel de paciente ficticio. El doctor Jurjans dijo que utilizaríamos un escáner de TAC que no funcionaba ubicado justo al lado de la sala de TAC estándar, para no molestar a los pacientes y las urgencias reales. Se agradece y es digno de respeto que alguien tenga tal visión anticipada y orientada al paciente.

Una vez que se hicieron las exposiciones, empezamos el caso de la simulación y me quedó claro de inmediato que aquel era un equipo de ictus experto y perfectamente coordinado. Las sonrisas y bromas se borraron de la boca del doctor Jurjans, que cambiaron por la confianza característica del líder de un equipo. El primer caso se resolvió en un plazo de 20 minutos; un resultado muy impresionante independientemente del baremo; un resultado del que la mayoría de hospitales y equipos de ictus estarían orgullosos. Excepto este equipo de ictus. 

 

Todo el proceso se había grabado mediante una cámara GoPro, de modo que nos reunieron a todos con el departamento de neurología al completo para revisar el material y analizar juntos cómo se podría mejorar el procedimiento. Tomamos nota de que nos había llevado casi 10 minutos llevar al paciente a la TAC, debido al proceso de ingreso en el hospital así como a la distancia entre la sala de urgencias y la sala de TAC. Entonces decidimos comprobar cuánto tiempo se podía ahorrar si el equipo de ambulancia (con un hipotético sistema de prenotificación) llevara al paciente directamente al equipo de ictus en el edificio en el que está ubicado el escáner de TAC. 

Efectivamente, esta pequeña diferencia tuvo un impacto extraordinario; al segundo paciente ficticio se le trató en 9 minutos, ¡rápidos como un rayo! 

Yo estaba eufórico y me moría de ganas por revisar el vídeo con los demás pero, de repente, llegó un paciente real. Como el equipo principal fue a atender aquella emergencia, más tarde nos informaron de que el paciente había recibido una trombectomía con un tiempo desde la llegada al tratamiento de 20 minutos; una verificación de la primera simulación del equipo de ictus frente a la actuación en la vida real. 

Al irme del hospital, en mi mente predominaban dos pensamientos muy claros. En primer lugar, me di cuenta de que, con la actitud correcta, siempre hay margen para la mejora, sin importar lo buenos que hayan sido los referentes anteriormente. En segundo lugar, sí, probablemente lograrían el Nivel Platino o Diamante en los premios Angels de la ESO en un futuro cercano.
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