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Héroes de FAST | Cómo una historia animada de superhéroes salvó la vida de una abuela

Ucrania

Una niña se convirtió en superheroína en marzo de este año, cuando la abuela de la pequeña Olha Tserklevich, de 8 años, cayó enferma y su nieta reconoció los síntomas del ictus. Su historia tiene un final feliz gracias a la galardonada iniciativa mundial de educación sobre el ictus diseñada para lograr precisamente este resultado.

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Olha y su abuela, Svitlana Tserklevich.


Son las 2 de la tarde del miércoles 3 de marzo de 2021 y Olha Tserklevich, de 8 años, acaba de volver a casa después del colegio. Después de almorzar patatas fritas (su plato preferido), Olha y su abuela, Svitlana Ivanivna Tserklevich, de 71 años, pasan la tarde juntas mientras los padres de Olha repintan la cocina del apartamento familiar en la calle Naukova de Lviv.

Lviv es la ciudad más grande del oeste de Ucrania y el principal centro cultural de la región. Sus calles empedradas rebosantes de cafeterías de dulce aroma y el traqueteo de los trolebuses recorriendo la ciudad le otorgan ese encanto centroeuropeo que tenía Praga antes de que llegaran los turistas. Su rápido crecimiento económico es palpable en el brote de modernos edificios de apartamentos de gran altura en el distrito de Frankivskiy, llamado así en honor a Ivan Franko, el primer poeta moderno en escribir en ucraniano.

Es aquí donde la familia Tserklevich está a punto de vivir un acontecimiento que cambiará sus vidas para siempre.

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Olha y su madre.


Olha significa “bendición”, y Olha Tserklevich, nacida 20 años después de su hermano, es desde luego una bendición para su abuela, Svitlana. Las dos pasan horas juntas, jugando al dominó, al ajedrez y al escondite con los juguetes de Olha, que ocultan por todo el apartamento. Pero esa tarde, mientras juegan al dominó, Olha nota algo raro en su abuela. La cara de Svitlana se cae hacia un lado. Parece que le cuesta coger las fichas del dominó con la mano izquierda y cuando Olha le pregunta qué le pasa, los labios de su abuela no logran pronunciar palabras.

Tenía la cara torcida, el brazo débil y problemas para hablar”, declaró más tarde Olha a un entrevistador de la BBC.

Olha se acordó al instante de un dibujo que había visto en la escuela. Su profesora de Lyceum 66, Olga Tarasko, había mostrado a la clase un corto de animación sobre un niño superhéroe llamado Toni y sus abuelos superhéroes. A Olha le había encantado aquella película, tanto que la había visto tres veces y se la sabía de memoria. En aquel corto de dos minutos, el abuelo de Toni caía enfermo de repente con los mismos síntomas que Olha observaba ahora en su abuela.

El niño ponía la cabeza de su abuelo sobre una almohada y llamaba al 103”, explica Olha. “Llegó una ambulancia y cuando el niño volvió a ver a su abuelo, estaba sano y feliz. Me acordaba de todo”.

Olha no solo reconoció los síntomas del ictus, sino que también entendió la importancia de actuar rápido. Corrió a la cocina para alertar a sus padres, que llamaron al servicio de urgencias local de inmediato.

La familia tuvo mucha suerte, relata la nuera de Svitlana, que también se llama Olha. Los servicios de urgencias de la ciudad de Lviv pueden tardar hasta una hora en llegar, pero en esta ocasión la ambulancia llegó a toda prisa por la calle Naukova 10 minutos después de recibir la llamada. Se llevó a Svitlana a un hospital de urgencias a 12 kilómetros de distancia, donde se le realizó una resonancia antes del tratamiento en el Hospital Militar de Lviv.

Después de seis días en el hospital, la abuela de Olha se encontraba lo suficientemente bien como para continuar la convalecencia en casa.

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Olha en el colegio con su profesora y sus compañeros de clase.


El corto de animación que vio Olha en el colegio forma parte de una campaña excepcional de concienciación sobre el ictus dirigida a niños de cinco a nueve años. La campaña Héroes de FAST fue desarrollada por la Iniciativa Angels en colaboración con la Universidad de Macedonia para concienciar sobre los síntomas del ictus y la necesidad de actuar rápidamente para salvar las vidas de los pacientes. La excepcionalidad de su estrategia radica en llegar a una población de mayor edad —con más probabilidades de verse afectada por el ictus pero con poca exposición a los medios digitales— empleando a sus nietos como el vehículo para la educación.

En el transcurso de este programa escolar de cinco semanas, cada niño tiene la misión de educar al menos a dos abuhéroes. Su modelo a seguir es un personaje de animación, Toni, que se convierte en un héroe de FAST cuando aprende a vencer al malvado Coágulo y le salva la vida a su abuhéroe.

El programa aprovecha la relación de cariño entre los niños y sus abuelos y se basa en el aprendizaje incidental mediante
material como pósteres, antifaces y deberes para, a su vez, transmitir el mensaje a los padres. Las clases a distancia desde el domicilio, fruto de la pandemia de COVID-19, han expuesto aún más a los padres a los héroes de FAST: una encuesta reciente a más de 4000 padres mostró un aumento relativo del 74 % en el conocimiento sobre el ictus y el número de emergencia adecuado inmediatamente después de la campaña, así como un aumento relativo del 72 % seis meses después de la campaña.

La campaña Héroes de FAST se lanzó hace dos años y sus versiones localizadas —tanto respecto al idioma como al número de emergencia— están hoy disponibles en 17 países, como Rusia, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, España, Portugal y Brasil y hasta confines tan remotos como Canadá, Islandia y Sudáfrica. En Ucrania se habían registrado más de 600 colegios y la campaña había llegado a más de 20 000 niños para cuando Olha se ganó su título de heroína de FAST.

En el apartamento de los Tserklevich de la calle Naukova, Olha ha decorado la cama de su abuela con muñecas de papel que ha hecho ella misma. Su entusiasmo es palpable cuando anuncia, tal y como ha comentado en clase su profesora Olga Tarasko, que una nueva superheroína está a punto de unirse a la familia de los héroes de FAST.

“Es una niña llamada Vika”, explica Olha con satisfacción.

Porque, como bien saben Olha Tserklevich y su abuela, las niñas también son superhéroes.

 

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